regreso a la oficina

Lo he escuchado de varias personas y lo he leído en todas partes, y es algo con lo que estoy muy de acuerdo: desde que empezó la cuarentena nos sentimos más agotados, el tiempo invertido en el trabajo ha aumentado, ya no solo hacemos lo mismo, sino que varios hemos asumido mayores y/o diferentes responsabilidades.

Sin embargo, no podemos aislarnos en una habitación, también tenemos que estar pendientes de que las cosas estén funcionando, en casa y con tu familia. Ah, y solo para adicionar algo, ojalá nadie cercano se enferme del virus.

 

Adaptación en el hogar

 

No han sido para nada unas semanas fáciles, puede que hayamos encontrado cierta adaptación a este ciclo de vida diferente, y seguirá costando, sin embargo, personalmente, siento que podría ser igual de costoso dejar lo que siento haber ganado con todo esto:  mi tiempo con mi familia.

Mis hijos tienen a su madre en casa. Si, la tienen por algunas horas al día, y de repente en una habitación trabajando, pero la tienen. Los momentos en el desayuno se hicieron más largos, en algunos almuerzos está presente, y no llega a ser de noche para que la puedan volver a tener. 

Yo me siento más cerca a ellos, conocen más a la mamá que trabaja, me han visto preocupada, confundida y abatida algunas veces, y también han visto cómo por alguna buena noticia me volvía la sonrisa al rostro.

Me han visto de mil maneras, y en cada una de mis emociones, creo haber transmitido lo mucho que me apasiona y me importa mi trabajo

Se que esta situación les deja muchas lecciones a sus cortas edades, y a mi me deja la más importante y desafiante: cómo hacer el regreso a la oficina, sin dejar de lado ese espacio ganado con ellos.

 

El esperado regreso a la oficina

 

La buena noticia de esto, es que a diferencia de cómo inició este actual trabajo en casa “forzado”, tengo la oportunidad de planificar el regreso a la oficina, y debo empezar por pensar en cómo aportar a mi bienestar y al bienestar de las personas con quienes convivo en el trabajo, siento que es el camino adecuado para asegurarme de que la productividad de nuestro equipo puede seguir siendo igual de eficiente. 

Recordar el día a día en la oficina, también es motivador, echo de menos la convivencia con nuestro equipo, el abrazo en las mañanas, las pausas que ayudaban a continuar con fuerza la jornada. 

Siempre ha habido buenos momentos en la oficina, hay muchas experiencias compartidas

La misión de volver a empezar también hace emocionante el regreso, esta crisis no nos puede haber superado, seguimos aquí y con muchas ganas de recuperarnos.

Todos hemos pasado por un proceso de evolución estos más de tres meses, nos toca volver a encontrar ese periodo de readaptación, la oficina que dejamos no será la misma a la que regresaremos, y seguramente tampoco el orden de las que pensábamos eran nuestras prioridades. 

La incertidumbre seguro continuará por varios meses más, lo único de lo cual tengo certeza, es que hay cosas que no volvería a sacrificar, el tiempo que paso con mi familia es invaluable.

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