El coaching resulta una potente herramienta para un gerente cuando lleva un tiempo acotado en el rol y ha logrado visualizar algunos aspectos que le gustaría potenciar; y también si ya ha estado varios años en el cargo y necesita actualizarse según las nuevas demandas del mercado.

En general, la mayor complejidad en este tipo de cargos se da por la propensión a enfocarse en lo operativo y dejar de lado los temas estratégicos del negocio en el cual se inserta su gestión.

Las competencias más blandas pueden ser foco de procesos de coaching en cualquier instancia del desarrollo de la persona, independiente si es a nivel de jefatura o primera línea.

Los ejecutivos necesitan mantener una visión global de los temas atingentes a su labor, lo que se ve interferido por actividades del día a día que la persona no logra delegar.

Aquí es cuando se empieza a trabajar mediante el coaching un estilo de liderazgo que promueva equipos empoderados para desarrollar las tareas diarias y así los gerentes puedan enfocarse en lo medular del negocio con una proyección de largo plazo.

Se sugiere que un ejecutivo de primera línea mantenga reuniones mensuales con su coach para ir revisando temas globales y estado de avances de sus áreas críticas, luego de un periodo de coaching regular de al menos 12 sesiones.

Esto con la finalidad de potenciar los cambios e ir incorporando otros asuntos que resultan claves para el negocio con una mirada experta que conoce su modo de razonar al respecto y puede, como por ejemplo, movilizar las decisiones que le permitirán ser más efectivo en su rol.

 

Por: Marcela Jiménez, Jefe de área Desarrollo de Líderes, Insigni Leadership Consulting.