Estamos en una era de transformación donde el conocimiento y el aprendizaje constante es clave para evolucionar a la par con los cambios. En este contexto, son cada vez más las empresas que están haciendo uso de la realidad virtual como un modelo de capacitación para sus colaboradores.

 

Rodrigo Correa, gerente de Mandomedio Consulting y psicólogo laboral

 

Explica que “la realidad virtual facilita a las empresas la ejecución de entrenamientos en diversos escenarios de manera efectiva y 100% real, brindado la oportunidad para que las personas se enfrenten a una situación del negocio de la empresa, sin correr ningún riesgo y aprendiendo a cómo reaccionar o trabajar ciertas circunstancias”.

Gracias a la tecnología, hoy los colaboradores pueden ser parte de una enriquecedora experiencia. “Estas herramientas nos brindan la posibilidad de entender el mundo de otra manera y poder amplificar nuestras capacidades y conexiones, lo cual es muy beneficioso para las organizaciones, ya que abre un espacio de innovación y creatividad sin límites”, agrega Rodrigo Correa.

Los beneficios de la realidad virtual son múltiples y aplicarla en instancias de capacitación permite que las empresas mejoren los siguientes aspectos:

  1. Mayor eficiencia: Una hora de entrenamiento virtual equivale a 7 horas de entrenamiento tradicional, brindando la posibilidad de simular distintas situaciones y locaciones, en un solo punto.
  2. Mayor retención: La realidad virtual permite a los colaboradores una retención de información de entre un 75% a 90%.
  3. Personalización: Se pueden programar diversas variables dentro de un mismo escenario para que las capacitaciones sean personalizadas según las necesidades de cada trabajador.
  4. Reducción de costos: La simulación virtual ayuda a reducir los gastos de infraestructura, materiales, tiempo y personal que requieren las simulaciones reales. Además, un entrenamiento virtual se puede realizar en cualquier momento y desde cualquier lugar.
  5. Seguridad: Permite simular situaciones peligrosas o extremas sin correr riegos, lo que ayuda a industrias más complejas como la minería o la construcción a prevenir accidentes y aprender los procedimientos de manera segura.