Blog: A mí también me despidieron | Mandomedio Colombia

Un relato que te ayudará a afrontarlo

 

Contar con la fortuna de que te despidan, no es algo que todo el mundo ha vivido, es un momento lleno de sensaciones, emociones, preguntas y experiencias que sólo una persona con grandes herramientas logra aprovechar como un tesoro y el resto como un evento indeseado.

Hace unos meses, tuve la oportunidad de vivir la experiencia de que me despidieran de una empresa en la que viví grandes experiencias, obtuve reconocimientos, conocí a personas inigualables, llenas de talento y sabiduría, viví y sobre todo aprendí los pinos esenciales para mi carrera profesional.

Que la organización decidiera suprimir mis servicios (que es la idea que venden) era una decisión que con mucho tiempo de antelación conocía, mi experiencia en el sector, mi conocimiento sobre el comportamiento humano y la sistemática con la que opera la organización, permitieron que mucho tiempo antes de que esto sucediera, pudiera iniciar mi preparación tanto económica como psicológica, pues sabía que no iba a ser un proceso fácil.

A pesar de las anteriores preparaciones, aquel día fue nombrado como uno de los peores días de mi vida, eso decía, pero hoy considero que fue uno de los mejores, porque he crecido y aprendido mucho más de lo que esperaba de mí, ese era el sacudón que mi vida merecía.

Antes de aquel día, tuve la fortuna de trabajar con un equipo con el que aprendí cosas diferentes a lo que mi formación académica me permitiría dominar con mayor propiedad, la experiencia en estos meses fue totalmente alentadora, conocer a un líder que motiva, desarrolla y confía, era una sensación que había perdido como anhelar llegar a mi sitio de trabajo, entonces comprendí que lo que pasaba no era mi culpa sino que efectivamente ya no encajaba allí, no estaba en el sitio adecuado.

Pero mi pensamiento era limitante, solo era feliz cuando marcaba la hora para salir, lamentablemente la noción de felicidad y de disfrutar de estar en aquel lugar se fue perdiendo con el pasar de los hechos, a pesar de que conocía esto, seguía aferrada a mi empleo en el que no crecía ni aprendía.

La hora se acercaba, no dejaba de mirar el reloj esperando que fueran las 5 de la tarde y poder verificar la validez de mi hipótesis y conocer por fin si eso me iba a permitir contar con la oportunidad de comprar el apartamento de mis sueños, de casarme en el tiempo planeado y de poder seguir ganando dinero para cumplir aquellos sueños.

La hora llegó, lo más esperado se convirtió en realidad, obviando que había estado preparándome para este hecho por varios meses, en el momento sentí calma, cordura, agradecimiento, pero minutos después sentí un vacío, un choque de emociones y pensamientos negativos sobre mi futuro.

 

Escrito por: Laura Toro