Ultimamente en las conversaciones de pasillo o de almuerzo con clientes, ejecutivos y empresarios escucho una especie de imperativo por salir a vender con mayor fuerza y por “cuidar la pega”, a propósito del clima de incertidumbre frente a la discusión de reformas laborales y tributarias que está viviendo el país y la desaceleración de nuestra economía.

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